martes, 21 de octubre de 2008

ANECDOTAS (3) – UNA MUERTE ANUNCIADA Y OTRA CASI



En septiembre del 73 yo salía con 2 amigos a hacer espeleo por los alrededores de Barcelona. Uno de los 2, Luis, era chileno y por aquel entonces tenía 17 años. Un chaval alegre, corpulento, fuerte, dicharachero, muy buena persona.
En aquella época se hacía espeleo con unas técnicas que recordándolas se me ponen los pelos de punta. Era la época de guardar el electron para bajar a “rappel” con aquellas protecciones de cuero en los hombros, que algunas eran réplicas de autenticas sillas de montar caballos. Para hacerlo más interesante se hacían carreras para ver quien llegaba antes o para ver quien era capaz de llegar abajo con un solo salto. Para adobarlo más aun las instalaciones eran de lo más sencillo y a nadie se le pasaba por la cabeza del que pasaría si aquello petaba. Vamos, solo os diré que el colmo fue ver en una cavidad del “Ordal” a un grupo bajar a “rappel” por una cuerda que tenía trozos con camiseta y trozos sin………y tan panchos.
La subida se hacía con la técnica de los “Jumars”.
El caso es que por esas fechas mis dos amigos hicieron una semana de vacaciones en “Campgrás” para hacer la mayor cantidad de cavidades posibles. Yo tenía exámenes de reválida y me fue imposible subir y justo, un día al volver de uno de esos exámenes estaba comiendo con la radio puesta cuando notificaron que Luis se había matado en el “Avenc de la Fragata”. Se me pasó la gana de golpe y lo primero que hice fue llamar a mi otro colega para preguntarle qué había pasado. El pobre medio sollozando me dijo que habían clavado una “escarpa” de aquellas de 30 cms. y que por aquella época estaban muy de moda sobre todo en zonas como “Garraf” en la que es difícil encontrar un puñetero árbol y que decían que para saber si estaba bien clavada o no, mientras le pegábamos con el martillo teníamos que sentir lo que llamaban “el canto de la escarpa”.
El caso es que en nuestra inconsciencia de juventud nunca reparábamos en un amarre secundario por seguridad y de esa única escarpa se colgó la cuerda para bajar a “rappel” (mi compañero me juró y perjuró que la escarpa estaba bien clavada, cosa que conociéndolo no me hizo dudar nunca de él, aunque sus colegas de club tuvieron que buscar a un chivo expiatorio y por real decreto lo expulsaron de su club). El primero en bajar fue Luis y lo típico entonces……………se apalanco el “rappel” en la boca de la Fragata y se dio un gran impulso para llegar a la base en el menor tiempo posible. Lo malo y lo que no se esperaban ninguno de los dos es que con el impulso, la escarpa salió de su sitio y el resto ya os podéis imaginar. Mi amigo bajó para ver cómo estaba Luis y se encontró a una persona literalmente destrozada con múltiples hemorragias y que encima el pobre aún pudo sobrevivir media hora con la agonía consiguiente. No pienso desprestigiar a la Benemérita porque de todo hay en esta vida, pero los dos que se desplazaron hasta la cavidad solo se dedicaron a meterse con ellos por practicar lo que ellos consideraban una actividad de locos y por haberlos hecho subir hasta allí. Lamentable.
Semanas después, todos sus amigos decidimos ponerle una lápida de recordatorio en la boca de la Fragata (que aun hoy día está y que siempre he creído algo respetable, pero muy negativo para los novatos) y lo primero que se decidió fue bajar para dejar un ramo de flores, pero sin instalar escarpas. El caso es que no recuerdo quien hizo la instalación pero puso una cuerda dinámica que atravesaba la dolina y en medio de la cual se instaló un electron. Bien, todo transcurrió con normalidad y cuando acabamos me ofrecí a desinstalar uno de los dos extremos de la cuerda. Cuando llegué a sitio se me pusieron los pelos de punta, pues algún avispado se le había ocurrido atarla en un agujero que había en la roca y cuyos bordes cortaban como cuchillos. La cuerda estaba cortada algo más de la mitad de su grosor y lo primero que se me pasó por la cabeza…………”juer, por poco nos toca subir otra lapida”. Bien esto último es para desdramatizar un poco el tema, pero realmente la falta de información que había en aquella época y nuestra juventud estuvo a punto de jugarnos una nueva y desafortunada mala pasada.

"A mi amigo y gran persona Luis Garzón Gil en el recuerdo al cumplirse el 35 aniversario de su desgraciado accidente. Siempre estarás entre nosotros"

1 comentario:

Sam Bin dijo...

Saludos. Estoy tratando de recopilar información de aquellos años (1980) cuando estalló en Garraf el Emili Sabater por el Metano. Un conocido de Begues falleció. ¿Recuerdas algo?.